GENOVEVA A Miguelito, in memoriam Las músicas, esas todas que eran emisarias de otros tiempos, que quedaron para ser recordadas solo cuando suenan ellas con sus textos; las voces, los timbres cálidos de mujeres del Brasil, que insisten desde el pretérito con un bossanova ligado a una fecha, a un rostro, o a una mañana de domingo, cálida. O ese timbre sedoso de faringe de espuma podía venir de otro lugar del planeta, menos afín en el texto, pero más esperanzador en lo que de exótico tiene para nosotros, lo que ellos, de aquellas latitudes, nunca buscaran aquí. Quizá la voz de Claudine Longet me conduzca hasta la cama de la tardía infancia-temprana adolescencia en donde soñaba con Vavenogé. Recuerdo que asociaba la canción Como un muchacho con los ojos castaños de la niña que más tiempo me ha ignorado en mi existencia. Injusto. por parte del destino, es oírla ahora y recordar los labios equilibradamente carnosos de Vavenogé. Recuerdo aquella noche porque fue e...